Recientemente Kobe había hecho unas declaraciones en las que decía que ya llegaba la mejor parte de la temporada, los Play-Off, que se notaba en el equipo, en el ambiente.
Pues ambientazo en Oklahoma… para los Thunder. Los Angeles Lakers encajaron una dura derrota por 91-75 en un partido en el que los de Phill Jackson (que todavía no sabe si renovará como entrenador para la temporada que viene) estuvieron cerca de igualar su peor marca de anotación que es de 70 puntos.
El ridículo de los Lakers fue tal que al final del tercer cuarto el marcador reflejaba un humillante 80-47 en contra de los actuales campeones de la NBA que pudieron maquillar el resultado final con un último parcial de 11-28.
Fue una noche aciaga para los Lakers, que vieron como su racha de 7 triunfos consecutivos tocaba a su fin con una soberana paliza. Kobe Bryant terminó con 11 puntos y 9 pérdidas de balón en tres cuartos de partido, mientras que Pau Gasol vio rota su racha de 32 partidos consecutivos logrando dobles dígitos, acabando el partido con 9 puntos (3 de 10 tiros de campo, 3 de 4 desde la línea de personal) y 5 rebotes en 28 minutos.
Para Gasol, que tiene un promedio de 17,4 puntos por partido en es tempotada, fue su segunda anotación más baja en la temporada, después de los seis puntos que consiguió el 3 de enero ante los Mavericks de Dallas. Ni Pau ni Kobe jugaron el último cuarto, donde Jackson sacó a la tercera unidad (Vujacic, Morrison, MBenga…) para dejar descansar a los titulares ante semejante despropósito.
La victoria de los Thunder fue una de las sorpresas de la jornada en la NBA. Kevin Durant consiguió 26 puntos y el base Russell Westbrook sumó 23 para cimentar la victoria de los de Oklahoma City. Estos dos van a lo suyo, Durant confirmando que será uno de los mejores jugadores de la liga en un par de años y Westbrook mejorando día a día como base y como anotador (10-13 en tiros y 6 asistencias) y ojo, 22 años.
El pívot Nenad Krstic y el alero Jeff Green aportaron 10 puntos cada uno para que los Thunder sorprendieran a los Lakers encestando el 48 por ciento de sus tiros de campo (37-77), por sólo el 39 por ciento (29 de 74) del equipo de Los Ángeles.
Puede que el partido tenga otra lectura, y que los Lakers ya no necesitan ganar ni un partido más de aquí a final de temporada, porque ganar el factor cancha con Cleveland es prácticamente imposible y la primera posición del Oeste no corre tampoco peligro. Pero, ¿hace falta dejarse ganar?
