En los últimos dos partidos hemos podido ver algo insólito para los Lakers durante la temporada: Kobe Bryant, perfectamente sano, sentado en el banquillo viendo pasar el partido sin intervenir ni un minuto.
A costa de ésto, Pau Gasol ha estado jugando en ambos más de 40 minutos y promediando más de 25 puntos y 10 rebotes, erigiéndose como el líder alternativo de unos Lakers Kobe-less.
Esta cuidada estrategia ha sido orquestada por el Señor de los Anillos, Phill Jackson, que ya tiene unos cuantos años de experiencia en esto de la pelota y el aro, y que sabe que Kobe tiene un dedo medio roto y la espalda dolorida, aunque nunca se va a esconder en un partido si sale al parqué, porque lo da todo en cada noche. La única manera de reservarlo es sentarlo.
Los Lakers no ganan nada con una victoria más o menos, pero sí ganan en frescura dejando al jugador franquicia que tome aire e impulso antes de los partidos que decidirán el nuevo dueño del anillo (amén de una inoportuna lesión de última hora que echaría tierra sobre las aspiraciones de los angelinos). En la próxima semana cabe esperar que a Bryant se le una también Pau, que está jugando los partidos casi enteros para paliar la ausencia del shooting guard.
Este truco de reservar al jugador franquicia también lo están haciendo los Cavaliers con LeBron James, en concreto contra Chicago en el partido del pasado martes, ya que incluso ellos están más tranquilos, pues tienen el mejor record de la liga asegurado y, por tanto, el factor cancha a favor.
