Y pasó lo que tenía que pasar. El pez grande se come al pequeño y el mejor equipo del Oeste, Los Ángeles Lakers, se proclama campeón de conferencia y pasará a luchar por otro campeonato contra los Celtics, que esperan pacientes tras eliminar a Orlando en la eliminatoria del Este.
Los Lakers jugaron conducidos por un es-pec-ta-cu-lar Kobe Bryant (37 puntos, 6 rebotes, 2 asistencias, 2 robos) y un gran Ron Artest (25 puntos, 4 rebotes, 3 robos). Esta vez Pau Gasol estuvo discreto en ataque y mejor en defensa, con sólo 9 puntos y 7 rebotes.
Ante la superioridad los Suns confiaban en su dupla Amare-Nash, que no pudieron defender en ningún momento al gran Kobe, que en los partidos importantes siempre da la cara. Antes de que Pau llegase era la única esperanza del equipo, no había plan B. Ahora es el gran arma del equipo, pero cuando él falla hay recursos (Pau) para intimidar desde otras partes de la pista. En noches como la pasada no se le pide que pase la bola, ni que no tire lo que tiene que tirarse, siempre que los porcentajes vayan bien creo que es el que tiene que tirar del equipo (aunque él se empeña algunas veces en ser el salvador y acaba siendo el verdugo).
El propio Alvin Gentry, entrenador de los Suns, lo tenía claro en la rueda de prensa:
“¿Era Kobe o era Michael (Jordan)? No podría decir la diferencia. Fue una actuación grandiosa. Hicimos todo lo posible … es el mejor jugador de baloncesto…Es un asesino”
Este partido nos lleva al momento más esperado de la temporada: las finales de la NBA, el más alto nivel de competición de baloncesto del mundo, donde todos los ojos estarán puestos en dos equipos y un español, que pelearán por un sólo objetivo: un anillo.
