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Y Alonso volvió a ganar
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Enorme carrera la del 28 de Septiembre en Singapur. Eran las 22:00 en tierras asiáticas cuando empezaba lo que parecía que iba a ser una carrera urbana típica: nada de adelantamientos, el que sale en la pole gana fijo, un par de SC y, en resumen, una carrera aburrida.
Sólo lo de los SC iba a ser cierto. Singapur era, desde el principio, algo distinto. Pasaba por ser la primera carrera en la historia de la F1 que se disputaba de noche con el derroche de electricidad que supone (en Telecinco dijeron que sólo en éste GP se gastaba la misma electricidad que en todos los de la temporada sumados…) y que no entiendo muy bien cuando estamos en un mundo que intenta ser cada día más ecológico, y más con el famoso KERS para 2009 o 2010.
Pero centrándonos en la carrera, la parrilla no deparaba nada bueno para Fernando Alonso: su R28 (“R28″… “28 de Septiembre” ¿casualidad?) se paraba en la Q2 del sábado para dejarle en una injusta 15˚ plaza con la que poco se podía hacer el domingo. “Saldremos por dar unas vueltas…” decía el asturiano después de la desilusionante jornada de clasificación.
Además, en la cabeza de parrilla los de siempre: Massa, Hamilton, Räikkönen, Kubica.
Cuando el semáforo se apagó empezo la fiesta: Alonso adelantaba 5 posiciones nada más salir. La carrera seguía sin accidentes ni sobresaltos, y Fernando paraba pronto, el primero de todos. ¿Cuando sales tan atrás no es lo más normal salir muy cargado para adelantar a los demás en las paradas? Si, pero no en un circuito urbano, donde un SC puede tirar tu estrategia de pocas paradas y tardías a la basura (en este caso acierto de la decisión del equipo y del piloto). Y pasó…. Nelson Piquet, su nefasto compañero, estampaba su Renault en los muros: SC a pista… ¡Y sólo Alonso había parado entonces!
Ahora la partida cambiaba de sentido, ahora los demás estaban en problemas. El accidente del brasileño tenía lugar en el momento donde gran parte de la parrilla debía hacer su primera parada, y ahora todos miraban su depósito para saber si hacía falta parar con el SC en pista. Un par de coches hicieron su parada, con la consiguiente sanción, mientras que los importantes aguantaban hasta que el Pit Lane se abriese para repostar, pero claro, al salir se encontrarían en la cola del pelotón y deberían remontar en un circuito donde, repito, no se puede adelantar.
Massa, que iba por delante de su compañero, fue el primero en entrar por la calle de boxes. Y que parada, bueno, más bien paró poco. El semáforo que han puesto en Ferrari creo que no lo veremos en muchas más carreras. Durante el repostaje, a Massa se le encendió la luz verde y sin mirar por su retrovisor, aceleró cuando la manguera de gasolina seguía conectada, arrancándola y llevándola consigo (mecánico al suelo incluido) hasta el final del Pit Lane, donde tuvo que esperar a que su compañero Kimi parase y fuesen corriendo unos cuantos mecánicos a quitársela. Resultado: Massa, última posición.
Lewis no tuvo incidentes, pero se le colaron todos los que salieron a tope de cargados, por lo que perdió bastantes posiciones, aunque con la esperanza de poder recuperar alguna en la segunda parada.
Ah, no he dicho quién se colocó justo detras del SC nada más salir éste a pista… Pues eso, que era la carrera de Alonso.
A partir de ahí el piloto empezó a tirar con su Renault al máximo, y ésta vez el coche respondió con buenos (muy buenos) tiempos, fiabilidad y, teniendo en cuenta que en este circuito el piloto importa mucho, todo parecía como en el mejor sueño del asturiano.
El segundo clasificado, Niko Rosberg, estaba haciendo de tapón a Lewis Hamilton y perdiendo tiempo respecto al piloto español, justo cuando el español estaba marcando los mejores tiempos. Sólo un pequeño susto antes de acabar, otro incidente de carrera y SC, la diferencia que Alonso había conseguido se volvía a esfumar. El coche de seguridad sólo estuvo 2 vueltas en pista y, justo antes de que este se fuera, otra maniobra de experiencia: Fernando conducía al pelotón a su ritmo y, sin que Rosberg se lo esperase, acelerón y 4 segundos de diferencia en 3 o 4 vueltas.
Nervios en las últimas vueltas (en las que, por cierto, se estrelló Kimi Räikkönen), pero la bandera a cuadros hacía a Alonso explotar, explotar desde la temporada pasada, después de el bajo rendimiento del R28, después de la mala suerte una y otra vez (Valencia, por ejemplo) y devolvía la alegría a Renault, que no veía un piloto de los suyos en lo más alto desde que el español abandonase la escudería en 2006.
Ahora queda el último tramo de la temporada, en el que Alonso sólo tiene que disfrutar y decidir: ¿y la temporada que viene dónde? No es fácil, y más viendo que el R28 de Singapur no es el del resto de la temporada (recordando que los mejores tiempos de los libres del viernes y sábado fueron suyos). Algo sabremos en pocos días (semanas). Lo que queda es un triunfo que sube la moral y mucho, no por inmerecido, sino por inesperado.
Una noche muy completa, sí…



