Ricky Rubio y la NBA: amor-odio

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No soy un gran fan de Ricky Rubio, pero su extraña relación con la NBA me parece interesante y digna de analizar.

Todo empezó en el Draft de 2009. El joven base del DKV Juventut (por entonces) se presentaba al sorteo de la NBA con sólo 18 años. Un gran revuelo mediático se formó alrededor de la operación, en el que podría ser el desembarco de un nuevo español en la mejor liga de baloncesto del mundo. Los medios españoles dieron a bombo y platillo los mock drafts más sonados, en los que Ricky aparecía en los puestos 2 ó 3, superando a jugadores como Brandon Jennings o Eddy Curry, entre otros. Un poco de amor patrio, ya que el sorteo no sería tan favorable a Rubio.

En las franquicias de la NBA se sabía que el español permanecería en Europa, ya que ningún equipo estaría dispuesto a pagar los 4,7 millones de euros de cláusula de rescisión que le impuso el DKV en su último contrato. Así las cosas, llegó el sorteo y fue elegido en quinta posición por los Minnesota Timberwolves. Otra mala noticia: ni Ricky quería ir a Minneapolis ni los Timberwolves le ofrecían nada que no fuese un equipo en plena reconstrucción y sin aspiraciones a nada que no fuese no quedar último de su división. Visto así no hubiese sido mala opción para Rubio, pues ningún otro equipo le hubiese ofrecido tantos minutos y experiencia como un equipo que está en construcción, pero el dinero era un impedimento insalvable. O quizás no, me explico. Aunque el sueldo en la NBA los dos primeros años hubiese sido de risa, los contratos publicitarios de marcas como Nike y demás hubiesen sido quizás suficiente para sufragar la cláusula y permitir a Rubio saltar el charco, pero tampoco hubo una voluntad muy fuerte por parte del español a desembarcar en los Timberwolves.

Con este panorama, la pugna entre Real Madrid y Regal Barça por los derechos del jugador acabó con Rubio en la ciudad condal en lo que sería en traspaso más caro de la historia de la ACB. Y aquí está otro de los motivos de la no-marcha de Rubio a la NBA: el sueldo. Aunque hablemos de la mejor liga de baloncesto del mundo, la NBA tiene unos límites muy estrictos en cuanto a salario máximo para los jugadores, tanto en función de su antigüedad en la liga como del espacio salarial que tenga cubierto el equipo en función del tope que todos tienen. En Europa los equipos no tienen límite más allá de sus posibilidades, y un equipo como el Barcelona era un seguro en cuanto a sueldo y títulos, además de juego. Ricky podría coger experiencia, cobrar bien y ganar títulos mientras estaba cerca de su familia y amigos. Además, el contrato con el Barcelona contempla que, tras dos años en la ACB, Ricky podría poner rumbo a la NBA con una cláusula mucho más asumible que esos 4,7 millones de 2009. Más aún, con el lockout posible en la temporada que viene, Ricky esperaría un año más para entrar en 2012 y así poder negociar su contrato libremente con los Timberwolves, sin las limitaciones de ser considerado rookie, pues esa condición vence tras los 3 años sin jugar después del draft.

Pero, ¿sería todo tan fácil? El desinterés en la NBA hacia Ricky crece cada día, los aficionados estadounidenses ven en Rubio lo que llaman el LeBron español español, un jugador que en cierta manera despreció la liga donde todo el mundo quiere estar y que él dejó de lado hasta que le apeteciese aparecer por allí, donde supuestamente todos le recibirían con los brazos abiertos. En los blogs especializados lo crucifican y dudan de su llegada,  ya nadie lo espera como el sucesor de CP3 o de Rose. Además las críticas arrecian cuando se habla de su modo de juego. En la NBA, un base no sólo es el director de juego, es un tirador y debe tener un buen tiro exterior si quiere tener minutos en cualquier equipo. Rubio carece de eso y de físico, lo que le impediría defender a casi cualquier base estadounidense que se le ponga delante.

Otro tema es el equipo. Con tanta espera, los Timberwolves se pueden hartar de esperar y traspasar los derechos de Rubio antes de que éste debute en la NBA, tema en el que el español ni pincha ni corta. Si su ficha es traspasada a un equipo grande, las posibilidades de jugar y coger experiencia se verían muy reducidas, y tendría que arañar los minutos de la basura en cada partido para tirar un par de triples y subir dos transiciones con el balón.

¿Cuándo llegará Ricky a la NBA? Nadie lo sabe, posiblemente ni siquiera él. ¿Tendrá minutos? Si no se aplica en los aspectos que las franquicias de la NBA buscan, posiblemente muy pocos. Entonces ¿qué debe hacer? Fácil, demostrar que vale para jugar en la NBA, coger físico, mejorar su tiro y declarar su amor por la liga americana, enmendar algunos errores del pasado y pensar que en Europa no tiene casi nada que demostrar, pero tampoco puede progresar como lo haría en EE.UU. Tiene que darse cuenta que el salto definitivo no es ganar la Euroliga o la Copa del Rey, sino debutar en un estadio a muchos kilómetros de aquí, y quedarse.


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